Gente de Guates All articles
Comunidad & Negocios

Procesión en Tierra Ajena: Las Cofradías Guatemaltecas que Llevan sus Santos a las Calles de América

Gente de Guates
Procesión en Tierra Ajena: Las Cofradías Guatemaltecas que Llevan sus Santos a las Calles de América

A primera vista parece una escena sacada de Antigua Guatemala: hombres vestidos de negro sosteniendo una anda imponente, el olor a incienso mezclándose con el aire de la tarde, la marimba resonando desde una bocina portátil, y una fila de devotos que avanza lentamente entre velas encendidas. Pero el asfalto bajo sus pies no es el de la Calle del Arco. Es el estacionamiento de una parroquia en Los Ángeles, California.

Esta es la realidad de las cofradías guatemaltecas en Estados Unidos: tradiciones de siglos de antigüedad que encontraron la manera de echar raíces en ciudades americanas, con todo lo que eso implica de adaptación, sacrificio y fe inquebrantable.

¿Qué Es una Cofradía y Por Qué Importa?

Para quien no creció dentro de la cultura chapina, explicar una cofradía requiere ir más allá de la definición religiosa básica. Sí, son hermandades que se organizan alrededor del culto a un santo patrón. Pero en Guatemala —especialmente en comunidades indígenas mayas— las cofradías son mucho más: son estructuras de gobierno comunitario, de transmisión cultural, de identidad colectiva.

Ser cofrade no es un hobby de fin de semana. Es un compromiso que puede durar años, que implica gastos personales significativos, que exige tiempo, disciplina y una devoción que va más allá de lo individual. Y cuando esas personas emigraron a Estados Unidos, muchas no estaban dispuestas a dejar ese compromiso atrás.

"Yo fui cofrade en Sololá por ocho años", cuenta Francisco Ajanel, de 52 años, residente en Providence, Rhode Island. "Cuando vine para acá, lo primero que hice fue buscar a otros hermanos de mi pueblo. No podía imaginar mi vida sin eso."

Cómo se Trasplanta lo Sagrado

El proceso de establecer una cofradía en suelo estadounidense no es sencillo. Los obstáculos son múltiples: permisos para procesiones en la vía pública, relaciones con parroquias locales que no siempre entienden —ni comparten— las prácticas guatemaltecas, la dispersión geográfica de los miembros, y la presión económica de sostener una organización sin el respaldo de una comunidad entera como en Guatemala.

Sin embargo, las cofradías han encontrado soluciones creativas. Algunas han negociado alianzas con parroquias católicas de mayoría latina, donde los sacerdotes —muchos de ellos centroamericanos o mexicanos— tienen mayor apertura a las expresiones religiosas populares. Otras han optado por celebrar sus procesiones dentro de propiedades privadas o espacios comunitarios para evitar la burocracia municipal.

En Houston, la Cofradía de Jesús Nazareno de la comunidad guatemalteca de San Marcos lleva más de doce años organizando su procesión de Semana Santa. Comenzaron con doce personas en un garaje. Hoy convocan a más de trescientas en un recorrido que atraviesa un barrio completo, con permiso de la ciudad y cobertura de medios locales.

"El primer año fue muy humilde", recuerda doña Petrona Soc, una de las fundadoras. "Pero el santo nos acompañó. Y la gente fue llegando sola, porque reconocieron algo que llevaban dentro y que creían perdido."

La Anda Viajó en Pedazos

Uno de los elementos más reveladores de estas historias es cómo las imágenes religiosas llegaron a Estados Unidos. Pocas cofradías pudieron traer sus santos originales —muchos son piezas coloniales de valor incalculable que no pueden salir de sus comunidades de origen. Lo que hicieron, en cambio, fue encargar réplicas.

En algunos casos, las réplicas fueron talladas en Guatemala por los mismos artesanos que trabajan con las cofradías originales, y enviadas por encomienda o traídas personalmente por miembros que viajaron de regreso al país. En otros casos, los propios cofrades aprendieron a tallar o a restaurar imágenes, convirtiendo el proceso de creación en otro acto de preservación cultural.

Las andas —esas plataformas elaboradamente decoradas que sostienen las imágenes durante las procesiones— también se construyen localmente. Carpinteros guatemaltecos en Los Ángeles, Chicago y Miami han desarrollado una pequeña industria informal alrededor de este trabajo, combinando técnicas tradicionales con materiales disponibles en EE.UU.

Jóvenes Cofrades: ¿La Tradición Tiene Futuro?

Una de las preocupaciones más genuinas de los cofrades de primera generación es la continuidad. Sus hijos crecieron en Estados Unidos, muchos hablan poco español y aún menos idiomas mayas, y sus referencias culturales son inevitablemente distintas. ¿Querrán cargar las andas cuando llegue su momento?

La respuesta, sorprendentemente, es más esperanzadora de lo que muchos esperaban.

En varias ciudades, jóvenes guatemalteco-americanos de segunda generación se han sumado a las cofradías no por obligación familiar sino por elección propia. Para muchos, la hermandad representa una conexión con una identidad que sienten incompleta: son americanos, sí, pero también son algo más, y la cofradía les da un lugar donde ese algo más tiene nombre y forma.

"Mis padres no me forzaron a entrar", dice Kevin Tzul, de 23 años, miembro de una cofradía en el área de Los Ángeles cuya familia es originaria de Quiché. "Yo los vi cargando toda mi vida y quise saber qué sentían. Cuando levanté la anda por primera vez, entendí. No puedo explicarlo en palabras, pero lo entendí."

Más que Fe: Un Ancla Comunitaria

Las cofradías guatemaltecas en EE.UU. cumplen una función que va mucho más allá de lo espiritual. Son redes de apoyo en momentos de crisis, fuentes de orientación para recién llegados, espacios donde el idioma materno se puede hablar sin disculpas y donde la jerarquía de valores chapina —el respeto, la reciprocidad, la responsabilidad colectiva— sigue vigente.

En un país donde la comunidad guatemalteca muchas veces queda invisible dentro de la categoría genérica de "hispano", las cofradías son uno de los pocos espacios donde ser chapín —y específicamente, ser de Sololá, de San Marcos, de Quiché— tiene un significado concreto y celebrado.

La procesión avanza. El incienso sube. Y en medio de una ciudad americana que sigue su ritmo sin notarlo, un grupo de hombres y mujeres guatemaltecos sostiene algo que pesa mucho más que madera y oro: sostiene quiénes son.

All articles

Related Articles

El Mercado que Huele a Guate: Cómo las Ferias Chapinas Están Tomando los Estacionamientos de América

El Mercado que Huele a Guate: Cómo las Ferias Chapinas Están Tomando los Estacionamientos de América

Las Fichas que Nos Unen: Cómo la Lotería Chapina Se Volvió la Noche Más Esperada del Año en Nuestras Casas de EE.UU.

Las Fichas que Nos Unen: Cómo la Lotería Chapina Se Volvió la Noche Más Esperada del Año en Nuestras Casas de EE.UU.

El Pepián No Pide Permiso: La Salsa Sagrada Chapina que Está Conquistando las Mesas de América

El Pepián No Pide Permiso: La Salsa Sagrada Chapina que Está Conquistando las Mesas de América